La sutura intradérmica es una técnica relativamente sencilla para el cierre cutáneo de heridas sometidas a escasa tensión.
Entre las ventajas que se pueden destacar son el ahorro en el material de sutura, la mayor rapidez de ejecución (cuando se tiene cierta experiencia), la velocidad de cicatrización y la escasa incidencia de infecciones incisionales.
Su mayor dificultad se encuentra en animales con una dérmis muy fina, como es el caso de los gatos, y en las zonas de fibrosis como podría ser la cicatriz umbilical.

Se emplea material no absorbible monofilamento de 2/0 ó 3/0 según el grosor de la dermis.

La aguja atraviesa la piel a 2 cm de la herida cutánea.

A continuación se realiza una sutura continua de puntos recurrentes horizontales, afectando en cada punto sólo la dermis.

Hay que prestar atención en no atravesar la piel y que el punto se exteriorice.

Para facilitar esta sutura es necesario que un ayudante traccione de la piel en sentido contrario a la línea de sutura.

Al finalizar la sutura la aguja se exterioriza a otros 2 cm del ángulo final de la herida.

Los cabos de la sutura no se anudan, se dejan libres. Si molestan se pueden fijar a la piel con dos tiras de esparadrapo.

Imagen a las 24 horas tras la exéresis de un tumor circumanal.
Imagen del caso anterior a los 5 días de postoperatorio.
Sutura intradérmica realizada tras una orquidectomía paraescrotal.
24 horas de postoperatorio.
Imagen del caso anterior a los 5 días de la intervención.